Moción de Begoña García  Retegui,  reconvertida en Conjunta de todos los Grupos, sobre  consejo  de hombres buenos de la huerta de Murcia.

Pleno 24 Noviembre 2016

Los Tribunales de Regantes del Mediterráneo español son instituciones jurídicas consuetudinarias de gestión del agua cuyos orígenes se remontan a los siglos IX-XIII. Los dos más importantes, el Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia y el Tribunal 148 de las Aguas de Valencia, están reconocidos por el Ordenamiento Jurídico español.

El Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia fue además declarado BIC por Decreto n° 210/2008 de 18 de julio y ambos Obra s Maestras del Patrimonio Oral e In-material de la Humanidad por la UNESCO en octubre de 2009.

El Consejo de Hombres Buenos, que hoy nos ocupa, ha garantizado desde su naci-miento el buen entendimiento entre las gentes de la huerta. Sus decisiones son inapelables por ser definitivas, firmes y ejecutorias. Sus integrantes son jueces legos que dictaminan de acuerdo a la costumbre y a las ordenanzas. Como tribunal supremo de justicia de la huerta su peso jurídico y su papel histórico son indiscutibles, como los son su protección y proyección de futuro.

 

La declaración de la UNESCO obliga más, si cabe, a la protección y al cumplimiento de los atributos que dieron a este Consejo la categoría de patrimonio oral e inmaterial. Los elementos simbólicos que forman parte de ese rico patrimonio, como la audiencia pública y de manera oral en el salón de Plenos del ayuntamiento todos los jueves, son elementos indisociables de sus funciones: además de las jurídicas, las de contribuir a la cohesión de las comunidades de regantes, velar por la sinergia de diversos oficios relacionados con la huerta, y la de transmisión oral de conocimientos seculares y de su peculiar vocabulario.

Más de 22.000 propietarios y herederos en la huerta pagan sus tributos a la Junta de Hacendados y se rigen por sus usos y costumbres, confiando al Consejo de Hombres Buenos el papel de tribunal consuetudinario mediador para la resolución de los conflictos, estimándose en más del 90% las demandas resueltas por acuerdo, sin juicio.

Desde su origen el tribunal celebraba sus sesiones los jueves de cada semana, en audiencia pública y de forma oral. Desde el siglo XIX lo venía haciendo en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Murcia, algo que en los últimos años solamente se ha realizado de forma excepcional.

Es entendible que una gran parte del trabajo del Consejo, como el estudio de los asuntos denunciados o la labor de mediación para evitar las sentencias, deban hacerse en sesiones cerradas, sin audiencia pública. Pero no es menos cierto que la declaración de la UNESCO se produce por el valor también de lo simbólico que debemos proteger: las sesiones tradicionales en el pleno del ayuntamiento: blusón negro y tribunal público y presididas por el alcalde de Murcia o persona en la que delegue.

Además un bien de esta naturaleza debería, a nuestro juicio, promocionarse para conocimiento de toda la sociedad murciana, de jóvenes y mayores, de propios y foráneos que nos visitan. Y eso es posible compaginarlo con el trabajo de campo y de despacho previo.

Por todo ello se proponen los siguientes acuerdos:

PRIMERO.- Que de acuerdo con el Consejo de Hombres Buenos se realice una se-sión pública mensual en el Salón de Plenos del Ayu tamiento de Murcia los jueves últimos de cada mes u otro día en caso de que no existiera disponibilidad del mismo, en la que se darán cuenta de los expedientes o demandas de ese mes, de los acuerdos conciliatorios producidos, y para el caso de que algún asunto no se hubiera conciliado, ese día se celebrara el juicio previsto y señalado para ese mes.

SEGUNDO.- Que se promocione y fomente la asistencia a las sesiones plenarias del Consejo, dirigida a todos los ciudadanos y a los ámbitos sociales, educativos, culturales y turísticos.

TERCERO.- Instar a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Murcia, al Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región d e Murcia, a la Confederación Hidrográfica del Segura y a la Junta de Hacendados dela Huerta de Murcia a cumplir los compromisos que incluyeron en la candidatura presentada ante la UNESCO y que sirvieron de base para conseguir la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, según parece en el expediente púbico de la nominación de nº 00171.”

 

Se aprobó por unanimidad