Pleno de Enero 2016

Moción de Begoña García Retegui para el reconocimiento de la labor de los Cuáqueros en Murcia durante la Guerra Civil en favor de los niños y niñas

Conocer nuestra historia y honrar la memoria de quienes trabajaron y ayudaron anuestra gente es una obligación de los poderes públicos. Francesca Wilson, miembro de la Sociedad Religiosa de los Amigos, generalmente conocida como los cuáqueros o amigos, es un ejemplo de la labor desarrollada en España entre 1936 y 1942 por esta asociación que atendió a unos 150.000 niños y niñas. De las cartas e informes de la Sociedad se deduce que trabajaban sin distinción alguna con los niños de ambas zonas en guerra.
Los cuáqueros tomaron dos ciudades como centros para desarrollar su labor: Barcelona y Murcia. Francesca Wilson llegó a Murcia en febrero de 1937, donde se encontró con una población de unos 60.000 habitantes, entre los que se encontraban aproximadamente unos 20.000 refugiados.

Las dificultades para su trabajo fueron inmensas. En primer lugar, los refugiados desconfiaban de los extranjeros por creer que se iban a llevar a los niños fuera del país. Además, Francesca encontró grandes diferencias de nivel político y cultural entre Barcelona, con una población de mentalidad civil republicana, y Murcia, en donde era prácticamente imposible encontrar colaboración y ayuda de las mujeres de la burguesía y de la alta clase murciana para atender, cuidar y alimentar a niñas y niños. Por ello, Francesca buscó la ayuda fuera y en los meses siguientes llegaron más cuáqueras, que encontraron apoyo, sobre todo, en el alcalde socialista de Murcia, Fernando Piñuela, y en personas como José Castaño. Gabriel Pinazo, Clara y Elisa Smilg, Encarnación Zorita, Carmen Tapia y Pilar Barnés.

En Murcia contaron con el Albergue «Pablo Iglesias», en el que se les suministraba a niños y niñas leche, mermelada, pan… aportados por los cuáqueros. También pusieron en marcha talleres para dar ocupación a las madres y fundaron el Hospital de Niños, cuyo edificio, de titularidad municipal, se conserva hoy en día al final de la calle Puerta Nueva. En dicho hospital se atendía, sin distinción alguna, a niñas y niños de ambos bandos.

Por todo ello, se propone elevar al Pleno el siguiente ACUERDO:

Que el Ayuntamiento de Murcia organice un acto de reconocimiento a la labor desarrollada por la Sociedad Religiosa de los Amigos (cuáqueros), en concreto a Francesca Wilson, y se coloque una placa en el edificio municipal de la calle Puerta Nueva en memoria del servicio prestado en el Hospital de niñas y niños que allí se ubicó, y en agradecimiento a la labor de cuáqueras y cuáqueros en Murcia.”

Fue aprobada por unanimidad.